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martes, 21 de diciembre de 2010

Noche del frío

Bonsoir les gens! hoy quiero compartir un poema de M. Elena Walsh. Lo transcribí del libro "Otoño imperdonable" de la autora. Sans ambages:


Noche del frío



Vagábamos por calles de pájaros sin nombre.

Oh calles de la noche, oh pájaros del frío.

Íbamos bajo cielos constelados de sombra.

Oh sombra de una música sin cauce ni destino.



Los árboles huyentes y casi minerales

imaginaban órbitas de cercanos zodiacos

y un silencio salobre se helaba en la estatura

del aire en el ramaje plural estremecido.



El agua de la noche trazaba en mis pupilas

acuáticos senderos, tréboles cristalinos.

Qué pleamar, qué alarma: vertientes verticales

y páramos de sombra que llevan aun abismo.



Y de pronto, un anuncio de bienaventuranzas:

el viento que alargaba los muros amarillos.

El viento, que movía rumores espectrales

casi reproducidos en follaje de vidrio.



Vagábamos por calles de pájaros sin nombre.

Por ámbitos de sueño, húmedos y sombríos.

Cobró el agua en mi voz el sabor de la noche

y designé a los pájaros con números de frío.



María Elena Walsh
"A hug in a cold park" by myself.

jueves, 17 de junio de 2010

Dedicatoria

 Bonjour. ¡Cuánto tiempo sin actualizar! pues sí que os he abandonado :(. Motivos hay pero no quiero privarlos de su valioso y efímero tiempo. 
 Opto por un escrito de María Elena Walsh incluído en su libro Otoño imperdonable (publicado en 1947).
  En profiter!

Dedicatoria

Piénsame como en la fotografía
con mi perfil rondando tu apellido
Brizna desmemoriada que ha crecido
al lado de tu voz, amiga mía.

Yo soy aquella fiebre de papeles
que por los corredores de la escuela
admiraba tu mundo de acuarela
y la política de tus pinceles.

Soy el antaño de tus mediodías
y aquel afán donde te reconoces
quien buscaba tu voz entre las voces
y quién tanto lloró porque sufrías.

Mi corazón en todo te comprende
-desde su ceradura o con su llave-
pero perdónalo porque no sabe
en dónde acabas tú y empieza el duende.

Digo que eres sostén y nervadura
de esta riqueza que no llamo mía
porque eres la verdad de mi alegría,
porque estoy reclinada en tu dulzura.

No encuentro nada venturoso y nuevo
que presida el candor de mi confianza
alargaré en tu nombre la esperanza
hasta pagarte lo que no te debo.

En la ciudad de mi palabra fría
ardiendo está tu ausencia y tu latido.
Mucho antes de partir me habré perdido
sin tu mano en mi mano, amiga mía.

Danza con mi paraguas arlequines
prende mi luz y mírate en mi espejo
De todo me desprendo y te lo dejo:
la lapicera, el canto, los patines.

Te estoy queriendo, única y primera
desde mi soledad exagerada.
Siempre estaré de frente en tu mirada
y asistiendo a tu sombra verdadera.

Dame la mano y vamos a algún lado
con los pinceles como pasaporte
Las dos con una brújula sin norte
Las dos con un reloj equivocado.



   María Elena Walsh.


Adieu mon ami!

sábado, 17 de octubre de 2009

Serenata para la tierra de uno

Buen día. Hoy traigo para compartir este bello poema de María Elena Walsh.

Serenata para la tierra de uno
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy.
Por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos.
Porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.

Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor,
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.